El tiempo
Sentí el peso de los
años,
viendote escurrirte
entre aquellos visillos viejos.
Si, aquel día estabas
sola,
quizás abandonada,
siendo vieja
como tu casa.
Y ese naranjo eterno
que ha visto crecer tus
manos
haciendo bailar la masa.
Y ese tu cabello de
barquero
empeñado en enredarse
en las arrugas del cuello.
No escondas ese
rostro
pintado de memorias
quiero verle así ahora
cuando la vida te ha
dejado
ese mar de sal y azúcar
derritiéndose en los labios.

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